Tratamiento clínico individualizado

Rosácea

Control del enrojecimiento y las lesiones del rostro

Consulta
Acompanhamento periódico

Qué es

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica que provoca enrojecimiento persistente en el centro del rostro, episodios de rubor, telangiectasias visibles y, en algunos casos, lesiones parecidas a granos, sensación de ardor y sensibilidad de la piel. Es más frecuente en mujeres de piel clara entre los 30 y los 50 años y suele confundirse con acné o alergia, lo que retrasa el tratamiento adecuado. En Femi Saúde, la Dra. Ana Kappes identifica el subtipo de rosácea, mapea los desencadenantes de cada paciente y arma un plan que une cuidados suaves de la piel, medicamentos tópicos u orales y, cuando está indicado, láser y luz pulsada intensa para los vasos y el enrojecimiento.

Síntomas más comunes

  • Enrojecimiento persistente en el centro del rostro
  • Episodios de rubor con el calor o las emociones
  • Telangiectasias visibles en las mejillas y la nariz
  • Pápulas y pústulas parecidas a granos
  • Ardor, quemazón o tirantez de la piel
  • Ojos secos, irritados o enrojecidos
  • Engrosamiento de la piel de la nariz en casos avanzados

Causas y factores de riesgo

  • Predisposición genética y piel clara
  • Alteración en la regulación de los vasos sanguíneos
  • Respuesta inflamatoria exagerada de la piel
  • Ácaro Demodex en mayor cantidad
  • Desencadenantes como el sol, el calor, el alcohol y las comidas picantes

Cómo se hace el diagnóstico

El diagnóstico de la rosácea es clínico, basado en las características y la distribución de las lesiones y en la historia de rubor recurrente. La dermatóloga diferencia la rosácea del acné, la dermatitis seborreica, el lupus y la dermatitis de contacto, y clasifica el subtipo predominante: vascular, papulopustuloso, fimatoso u ocular. La dermatoscopia ayuda a visualizar los vasos dilatados. No existe un análisis de sangre específico, pero en cuadros atípicos o con síntomas sistémicos pueden solicitarse exámenes complementarios para descartar otras enfermedades. El mapeo de los desencadenantes individuales forma parte de la evaluación inicial.

Cómo lo tratamos en Femi Saúde

El tratamiento comienza con una rutina de limpieza suave, hidratación y protector solar adecuado para piel sensible, además de evitar los desencadenantes identificados. Para las lesiones inflamatorias se usan cremas con metronidazol, ivermectina o ácido azelaico y, en casos más intensos, antibióticos orales en dosis antiinflamatorias. El enrojecimiento difuso puede reducirse con medicamentos tópicos vasoconstrictores, y las telangiectasias responden bien al láser o a la luz pulsada intensa en sesiones. En los cuadros oculares, el cuidado se realiza en conjunto con oftalmología. Según el subtipo y la respuesta, el equipo de dermatología de Femi Saúde ajusta el plan a lo largo del tiempo para mantener la piel estable.

Cuándo consultar a la ginecóloga

Consulte a su dermatóloga si el enrojecimiento del rostro se ha vuelto constante, si los episodios de rubor vienen acompañados de ardor, si aparecieron telangiectasias o lesiones parecidas a granos que no mejoran con productos para el acné, o si los ojos se irritan con frecuencia. El tratamiento temprano ayuda a evitar la progresión hacia formas más difíciles de controlar y preserva la calidad de vida.

Qué ofrecemos

1
Reducción del enrojecimiento y el rubor
2
Tratamiento de las telangiectasias con láser
3
Control de las lesiones inflamatorias
4
Rutina de cuidados para piel sensible
5
Identificación de los desencadenantes individuales

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